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Productos infantiles en la farmacia. Recomendaciones


Productos infantiles en la farmacia

 

Nos encontramos ante productos que afectan a la salud del bebé, no ante “juguetes”; de ahí la importancia de las recomendaciones del profesional farmacéutico.

El farmacéutico, cuando se le solicita un producto infantil, pone en manos de los padres una buena selección, para que elijan entre ellos el producto que más se adecue a sus necesidades y gustos. Para realizar esta selección, conoce todos aquellos aspectos donde reside la calidad del producto, especialmente aquellos que pueden incidir directamente en la salud del bebé.

Los padres no deben olvidar la lectura de la información que contiene el producto, haciendo hincapié en el apartado de “Advertencias”. Es muy importante que el fabricante redacte las advertencias e instrucciones de forma fácilmente legible y entendible por cualquier tipo de persona.

 

Chupetes

El uso del chupete como objeto reconfortante en la infancia es una práctica extendida en nuestra sociedad, pero la conveniencia de utilizarlo o no, es un tema acompañado siempre de cierta controversia. Se considera un método de succión no nutritiva, que evita el consumo de calorías durante el llanto y la actividad motora, favoreciendo el sueño y el crecimiento. El chupete contribuye además a mejorar la coordinación succión/deglución y a estimular el desarrollo de las funciones gastrointestinales. Sin embargo, se asocia con el posible fracaso de la lactancia, malformaciones dentarias, y puede resultar difícil el abandono del hábito.

En el mercado existen distintos tipos de chupetes, pero en cualquier caso, el chupete debe asegurar el desarrollo natural del paladar, dientes y encías del recién nacido, y debe ser inerte; que no desprenda ninguna de sus piezas con el riesgo de obstrucción de las vías respiratorias.

 

Recomendaciones de uso 

No se debe comenzar a usar antes de los 15 días de vida, hasta que la lactancia materna esté bien establecida,  y debe suprimirse antes del año.

Se recomienda restringir su uso a partir de los 8 meses y suprimirlo al año. Sin embargo, aunque el uso del chupete disminuye con la edad, en torno al 15-20% de los niños lo continúan utilizando a los 3 años.

Es evidente que el chupete debe utilizarse para relajar al neonato, pero no debe utilizarse cada vez que este llore y debe retirarse al cabo de unos 10 minutos.

Hay que tener especial cuidado con el estado de conservación e higiene, esterilizándolos periódicamente y renovándolos cuando la tetina se deforma, el material está pegajoso o aparece alguna grieta.

No impregnarlos con sustancias dulces, ya que ello favorece la aparición de caries.

No es recomendable utilizar cadenas para colgar el chupete del cuello del bebé, para evitar posibles accidentes. Es preferible sujetarlo a la ropa o a la cuna mediante cadenas y cintas homologadas, con broches de seguridad.

 

Biberones y otros productos para bebida

A pesar de las ventajas que ofrece la lactancia materna, en ocasiones se hace necesaria la lactancia artificial, como ocurre ante la falta de producción de leche, una enfermedad o la administración de medicamentos a la madre, o por cualquier otra razón de índole socio-laboral.

La lactancia artificial consiste en alimentar al bebé con fórmulas lácteas adaptadas. Para su administración se utiliza el biberón. Su uso, se asocia en ocasiones a aerofagia.

 

Recomendaciones de uso 

Se debe elegir la tetina adecuada según la edad, tamaño, características fisiológicas y preferencias del neonato, ya que de ello dependerá el grado de aceptación del biberón por parte del bebé, la calidad de la succión  y el correcto desarrollo maxilar y del paladar.

Debemos asegurarnos que el flujo de agua, leche o alimento es el adecuado (tal y como se citó anteriormente, un flujo constante al invertir el biberón). En ningún caso es recomendable aumentar el tamaño del orificio, ya que con ello, se suprime la sensación de cansancio (necesaria para la saciedad del lactante) y se favorece el desarrollo de malas digestiones, con vómitos y dolores abdominales.

Hay que tener especial cuidado con el estado de conservación e higiene, esterilizándolos periódicamente y renovándolos cuando sea necesario.

El biberón debe ser preparado ajustando las proporciones de leche y agua a las dosis prescritas por el pediatra o según lo especificado por el fabricante. Los biberones demasiado concentrados pueden provocar síntomas de deshidratación y problemas en la digestión, mientras que los diluidos en exceso no alimentan adecuadamente.

 

No lo olvide: Pregunte siempre a su farmacéutico. Él le informará sobre éstas y otras cuestiones relacionadas. Y recuerde que la intervención farmacéutica supone una elevada garantía en el proceso global de adecuación, efectividad y seguridad de los tratamientos con medicamentos. 

 

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