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Buen uso de los medicamentos

Para un buen uso de los medicamentos

Los medicamentos son sustancias o preparados con propiedades curativas o preventivas que sirven para ayudar al organismo a recuperarse de enfermedades o para prevenirlas

Los medicamentos son, por lo tanto, armas terapéuticas que correctamente empleadas aportan grandes beneficios a los consumidores, pero que si se utilizan de manera incorrecta pueden producir riesgos, efectos nocivos y complicaciones.

Para evitar estas situaciones, todos hemos de asumir nuestra parte de responsabilidad por tal de conseguir que los medicamentos sean más útiles, eficaces y seguros posible.

El farmacéutico es el especialista del medicamento capacitado para su elaboración, conservación y dispensación. Desde la oficina de farmacia, los farmacéuticos velarán siempre porque cualquier medicamento entregado a un paciente cumpla los requisitos de necesidad, seguridad y eficacia.

Por un buen uso del medicamentos hace falta recordar que:

  • Hay medicamentos que sólo pueden ser prescritos, mediante la correspondiente receta, por el médico. Son todos aquellos medicamentos indicados por patologías que necesariamente requieren un diagnóstico médico para asegurar su idoneidad y seguridad. Ante la sospecha de cualquiera de estas patologías el farmacéutico aconsejará la visita al médico.
  • Cuando las características de la patología permitan prescindir de la receta médica, el farmacéutico, además de dar los consejos de salud pertinentes, si lo considera oportuno, indicará el tratamiento farmacológico que considere más adecuado al problema de salud planteado.
  • El paciente ha de informarse de los posibles efectos secundarios de su medicación, interacciones con otros medicamentos o alimentos y la manera correcta de tomarla. El farmacéutico es el profesional sanitario más accesible en todo momento para informar sobre estos temas.
  • Se han de respectar las pautas y los horarios de administración.
  • Antes de empezar con un tratamiento concreto, hace falta informar al farmacéutico de situaciones especiales, como son:
    • Embarazo y lactancia: Durante este período, las sustancias que pasan a la sangre de la madre se pueden transmitir al feto y resultar perjudiciales
    • Enfermedad crónica: Los pacientes con este tipo de enfermedades (diabetes, hipertensión...) tienen que informar al farmacéutico de su estado de salud y de los medicamentos que toman (hay medicamentos que llevan sacarosa en su composición)
    • Alergias específicas: En el caso de alergias conocidas, se deben comunicar antes de empezar un tratamiento farmacológico.
    • Toma de otros medicamentos, plantas medicinales o preparados farmacéuticos: Los medicamentos pueden presentar modificaciones de su actividad si se toman conjuntamente con otras, o también si se toman con plantas medicinales: natural no es sinónimo de inocuo
  • La dosis correcta de un medicamento es fundamental para su efecto: cualquier sustancia en cantidades no recomendadas puede ser peligrosa o perjudicial.
  • Si tiene cualquier duda sobre el medicamento, pida información al farmacéutico.